''Odiar es querer sin amar. Querer es luchar por aquello que se desea y odiar es no poder alcanzar por lo que se lucha. Amar es desear todo, luchar por todo y aún así, seguir con el heroísmo de continuar amando''

Destinito fatal. Angelito maldito empantanado en su propio infierno. Vampiro y cinéfilo inalcanzable. Pepe metralla le decían sus amigos de juerga, su vieja máquina de escribir nunca se detenía avasallando contra todo y maldiciendo a todos, y todo era una mierda para ser comprendido por aquellos a quienes la sociedad los había consumido de manera triste e infame. Y nadie más que un montón de borrachos y drogadictos han sabido rescatar sus arrebatos, pues, supieron disfrutarlo como extasiados en paraísos lisérgicos.
Hoy en día, muchos jovencitos latinoamericanos seguimos bebiendo de su prosa, somos tan amantes de la literatura, del cine, la música, la bebida, las drogas y de la transgresión como quizás el lo fue, proscrito a las normas de una sociedad que nunca lo acogió. (Odio a mi cuerpo y mi alma, dos cosas importantes, rebeldes a los cuidados y normas de la maldita sociedad.)
Un 4 de marzo lograste lo que tal vez tenías planeado o lo que el destino tuvo previsto para ti; si, lograste vencer a la muerte, lograste la inmortalidad en medio de los delirios acometidos por sesenta pastillas de seconal, y tu alma se escapaba de esa celda, esa celda que fue tu cuerpo, un 4 de marzo yacías grande, atiborrado de gloria… aferrado a sus 25 malditos años, no quisiste más, solo 25 bastaron para acariciar el limbo de los malditos.
Si mal no recuerdo, mi primer encuentro con este flacuchento de melena larga y gafas tipo fondo de botella fue en el ’98, recién comenzando la secundaria, apenas descubría el romanticismo en ''El cuervo'' de Poe y algunas reseñas sobre bandas punks en Internet, ya sentía ese canibalismo interior que aún no entendía en su condición salvaje y prematuro. Más que su obra, su vida misma fue su gran obra, no había leído más que algunos extractos de ''Infectados'' por el hecho de vivir en una ciudad que tiene la particularidad de someter a sus habitantes a la mierda chicha (Ignorancia plena en todo tipo de cultura, y mucho peor aún, en contracultura, desencadenando la ferviente intolerancia hacia las diversas perspectivas que puedan amenazar su uniforme y cuadriculada existencias) y los libros de este tipo nunca llegaban, hasta ahora (aunque en cierta libreria he visto ''Que viva la música''). Me considero un realista que le gusta imaginar las cosas de otra manera, y dicen que escribir es tan peligroso como vivir. Nosé que escribir, la jodida resaca y los litros de alcohol en mi sangre hacen su efecto y vuelven torpes a mis neuronas.... Pd: Sólo el último párrafo fue escrito en este estado, maldita sea!
‘’Encuentrame alli donde todo es gris y no se sufre’’
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